Amadeo y Messi en defensa de la alegría ?>

Amadeo y Messi en defensa de la alegría

Amadeo tiene 6 años y una zurda exquisita que le dio el triunfo a su equipo, anoche, en un torneo municipal. Dos goles de su autoría para el 2 a 1 final.
Exactamente un día antes, el fútbol lo golpeaba.

Habia acumulado todo tipo de papel cortado con su tijera de primer grado, en tres mochilas. Una bandera y varias cornetas que atesoró del reciente cumpleaños de su hermana Ana Julia. Todo para celebrar, por fin, el campeonato que Argentina ganaría. Pero no sucedió. Y para mal de males, su ídolo erró un penal decisivo.

En el desayuno que nos volvió a reunir tras el mal trance, tuve que anoticiarlo de que el asunto había resultado peor que la simple pérdida de un certamen. “Messi dijo que se retira de la selección, que no va a jugar más para Argentina”. De inmediato, tras ver su expresión me arrepentí de habérselo contado. Pero al fin y al cabo se iba a enterar en la escuela. Qué chico de este país no iba a saber que Messi ya no jugaría con la celeste y blanca.

Intenté morigerar su angustia: “hay muchos jugadores buenos, ahora seguramente en las olimpíadas de Río se destacarán algunos…”. Me interrumpió: “si Messi no juega no voy a mirar más los partidos de la selección”. Y agregó: “sin Messi vamos a perder casi todos los partidos”. Fin de diálogo.

Poco después, me llegaba un texto de Agustín Rossi, también con una “intimidad familiar”. Reseña que su hijo Ignacio, al enterarse que Messi renunciaba a la Selección, lloró frente al televisor. “Quizás era una mezcla de angustias: la de la derrota, la renuncia, sumada a otras razones que siempre pueden tener los adolescentes” y se interroga “¿cuál es el mensaje que esta circunstancia le está dando a los pibes y pibas como Nacho? ¿Qué mensaje le estamos dando, nos estamos dando, como sociedad?”.

Entonces expresó algo con lo que me sentí identificado: “Yo no quiero una Argentina donde el debate sea entre campeones o fracasados. Quiero una Argentina donde se reconozca el esfuerzo. Pero se acepte que la derrota es parte de la vida. Quiero una Argentina donde no lavemos culpas en otros. Donde dejemos de hablar de ‘mariscales de la derrota’ y empecemos a invitar a los argentinos al logro de pequeños objetivos, uno tras otro, paso a paso. Ni por Messi, ni por la Selección. Por todos nosotros”.

Uno que tiene el defecto de cuestionarlo todo no puede evitar cierta encrucijada: ¿acaso tiene sentido hablar de Messi el día que en el país que reside, España, ganó la derecha y abofeteó esa ilusión de que la balanza comenzara a equilibrarse en el planeta?

El amigo Daniel Rosso responde sin cavilación ninguna: sí tiene sentido y titula, “Messi o la producción de la belleza”. Para después narrar:

“Me adelanto: temo que vuelvan las críticas de aquellos que bancan sólo cuando se gana. Los que bancan a cambio del éxito permanente. Los que bancan mientras reciben beneficios inmediatos de eso que bancan. Quiero decir que para mi Messi sigue produciendo ese tipo de belleza propia de la geometría o las matemáticas: una belleza física ligada a la exactitud, la precisión, la suavidad de la fuerza o el orden milimétrico en la estampida del juego. Esa belleza salvaje producida en la suma de la velocidad propia, la del compañero y la que se le imprime a la pelota para que, esas tres velocidades sumadas, den como resultado un gol. O la belleza de esas puestas escenográficas en la que estira una pierna, arquea el cuerpo, dobla el empeine, y la pelota surca enérgica el espacio hasta explotar en el ángulo rival. Por supuesto, me da bronca y pena perder nuevamente con los chilenos. Pero Messi sigue siendo para mí ese estilista de los movimientos geométricos, precisos y bellos. El mejor jugador del mundo. Un productor de belleza”.

Firmo al pie, y vuelvo a la zurda de Amadeo que tan pronto me devolvió la alegría en tiempos adversos, más allá de Messi y el fútbol.

Comments are closed.