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“Los ricos no quieren pagar impuestos”

En un diálogo con los periodistas de VCF, el integrante de TJN-Red Justicia Fiscal Marcelo Justo, explicó cómo los paraísos fiscales contribuyen a la pobreza de personas y países. De los Panamá Papers a Odebrecht, una trama que explica el mundo actual.

El 3 de abril de 2016 el mundo se sacudió. Más de cuatro millones de documentos filtrados de manera anónima dejaron al descubierto cómo jefes de Estado, empresarios, políticos y celebridades de todo el planeta evaden impuestos y/o lavan dinero a través de paraísos fiscales. Entre ellos, Mauricio Macri, quien es investigado por la Justicia.

Los Panamá Papers, develaron la hipocresía presidencial de levantar la bandera de la honestidad mientras su fortuna crece en el “vale todo” del capitalismo financiero. También algo más estructural: los ricos se hacen cada vez más ricos burlando la ley y desentendiéndose de sus obligaciones con el resto de la sociedad.

Nombres de empresas que parecen surgidas de la literatura fantástica (como Kagemusha o Fleg, atribuidas a la familia presidencial), desmentidas, medias verdades, mentiras grandilocuentes y un formidable aparato mediático que cuando no oculta justifica, vuelven imprescindibles trabajos como el de Marcelo Justo, periodista argentino que trabajó en BBC Mundo y que en la actualidad es corresponsal del diario Página/12 en Londres.

Justo, quien también es analista de temas económicos y política internacional, visitó la redacción de VCF para promocionar el programa de radio de la ONG Tax Justice Network (TJN-Red de Justicia Fiscal), que comenzó en inglés, ya tiene su versión en español y se traducirá a otros idiomas para denunciar y difundir información sobre los paraísos fiscales y sus consecuencias.

Protagonistas

“Los paraísos fiscales son el lugar en el que confluyen los cuatro principales protagonistas de la evasión fiscal y el lavado de dinero: el poder económico, el político, el Estado y los ‘facilitadores’, que son los abogados y contadores que actúan como verdaderos cerebros de este mecanismo”, explica este hombre de hablar claro y preciso mientras el mate se mezcla con las preguntas en una redacción expectante.

“Los ricos no quieren pagar impuestos”, enfatiza Justo. Y advierte sobre el liderazgo de las multinacionales en estas maniobras. “Este flujo ilícito de fondos -asegura-, que año tras año supera el Producto Bruto Interno (PBI) de la máxima potencia del planeta, tiene a las multinacionales como responsables de un 60% de este dinero negro”.

El secreto bancario, el anonimato y la opacidad de los movimientos financieros y de capital son dogmas indiscutibles para quienes crean empresas pantalla, mueven capitales y ejecutan transacciones financieras a través de refugios para el dinero negro.

Según un informe presentado ante la Asamblea General de la ONU por Alfred de Zayas, jurista experto en derechos humanos, en los paraísos fiscales se ocultan 32 billones de dólares que no pagan impuestos. Esto significa que los gobiernos pierden todos los años cifras cuantiosas por evasión.

“No pagar impuestos –dice Justo- tiene como resultado directo e inmediato el debilitamiento de los Estados, es decir menos educación, salud y alimentos” en un mundo donde 1.300 millones de personas sobreviven con menos de un dólar diario y 2.800 millones lo hacen con menos de dos.

Lavado y planchado

Es en este contexto que deben leerse dos de los hechos más escandalosos de los últimos tiempos. Uno de ellos se conoció al mismo tiempo que el poder económico mundial celebraba su cumbre en Davos: los ocho hombres más ricos del planeta poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, es decir que 3.600 millones de personas.

La otra tiene que ver con el conglomerado brasileño Oderbrecht. Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos la empresa pagó aproximadamente 349 millones de dólares en sobornos en 12 países, entre ellos la Argentina, para obtener beneficios y contratos de obras de construcción. Gran parte de ese dinero se blanquea mediante paraísos fiscales.

En el plano local, la Justicia argentina investiga si el titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas, recibió dinero ilícito del operador brasilero Leonardo Meirelles, quien confesó haber pagado coimas de parte de Oderbrecht.

Roberto Digón, ex vicepresidente de Boca Juniors, dijo a Página/12 en enero pasado que “el escribano Arribas era el testaferro de Mauricio Macri” cuando éste condujo el club y acusó al jefe de Inteligencia (que representaba futbolistas) de recibir en una cuenta radicada en Suiza el 15% de la transferencia que le correspondía a los jugadores.

Realismo mágico (contable)

Justo advierte sobre la presencia determinante de Inglaterra y Estados Unidos en este modelo de gestión del dinero. Situación que apunta a la maximización de la ganancia de unos pocos y al descenso en la calidad de vida de la inmensa mayoría de la población.

Según el corresponsal de Página/12, “compañías de servicios como Google o Starbucks se vieron obligadas a reconocer que prácticamente no pagaban impuestos en el Reino Unido” gracias a un ardid que podría clasificarse como “realismo mágico contable”.

Esta situación genera discusiones hacia adentro de los estados y en las agrupaciones de países. Según Justo hay una iniciativa importante de Ecuador en el seno del G 77 más China (el mayor grupo interno de la ONU con 134 miembros) para combatir el creciente flujo de dinero fraudulento.

Sin embargo, se interroga sobre “cuál será la posición de países como Argentina o Brasil”, donde tanto Macri como Temer están sospechados de beneficiarse de manera directa con el actual statu quo.

El periodista también destacó en VCF la importancia del plebiscito que se realizó en Ecuador junto a las elecciones presidenciales. El 54,9% de votantes se pronunció a favor de prohibir el ejercicio de la función pública a todo mandatario, ministro y funcionario que tenga bienes o fondos en paraísos fiscales.

“El referéndum busca bloquear una de las arterias de este circuito: el poder político”, explica Justo. No obstante, mucho tendrá que ver el resultado de la segunda vuelta el próximo 2 de abril, ya “que Lenin Moreno posibilitaría la continuidad de las políticas de Rafael Correa, probablemente el mandatario que más iniciativas presentó para acabar con el mundo offshore, mientras un triunfo del candidato de la derecha, el empresario Guillermo Lasso, intentará obstaculizar su ejecución”.

 La isla del tesoro

Si bien el especialista valora iniciativas como las impulsadas por el presidente Rafael Correa o denuncias como la realizada contra el presidente Macri por el diputado nacional neuquino Darío Martínez (FpV), considera que “hace falta mucho más”.

Uno de los desafíos es romper el cerco informativo. La radio puede ser una herramienta clave para que la discusión amplíe sus destinatarios. El programa del que participa Justo se produce y distribuye con este objetivo de manera mensual. Con una extensión de 30 minutos y una edición en bloques que le permite adaptarse a las distintas emisoras que quieran reproducirlo.

A la hora de las propuestas, Justo retoma las palabras del director de TJN, Alex Bobham, quien exigió una “transparencia internacional completa que nos permita profundizar el intercambio automático de información impositiva” y “que todos los países tengan registros públicos de los dueños reales de las compañías”, entre otras medidas que requieren acuerdos supranacionales.

Antes de despedirse, Justo recuerda que en “Las islas del tesoro. Los paraísos fiscales y los hombres que se robaron el mundo”, Nicholas Shaxson dice que “los paraísos fiscales son la razón más importante por la cual las personas y los países pobres continúan siendo pobres”. Deberíamos tomar nota. Y actuar en consecuencia.

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