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Medios en riesgo de extinción

Mientras la estrepitosa caída en la venta de diarios es un fenómeno mundial que se combina con nuevas formas de acceder a la información, los grupos mediáticos renuevan su capacidad de fijar sentidos. De cómo Clarín vende cada vez menos, pero gobierna en la Argentina.

El mundo de la información está en ebullición. Los diarios en papel sufren una sangría imparable, los noticieros pierden audiencia y los medios digitales no terminan de hacer pie. En tanto, gigantes como Facebook y Google asoman como la nueva forma de consumir noticias. En este escenario, aún en formación, las corporaciones periodísticas concentradas conservan su poder de fuego. En nuestro país, Clarín, cuyas ventas siguen en descenso, es protagonista de la vida política y hasta se da el lujo de formar parte del gobierno.

Los grandes diarios están perdiendo circulación e ingresos por publicidad en todo el mundo. La caída, lenta pero continua, se inscribe en un contexto en el que los medios tradicionales sufren los cambios de una revolución tecnológica que ya lleva casi treinta años pero que está lejos de haber terminado.

Los profetas del mundo digital dan por seguro el fin de la prensa gráfica. Y más: la muerte de todos los medios de comunicación tal como hoy los conocemos. La televisión abierta, por ejemplo, pierde espectadores a expensas de Internet, la televisión por suscripción y las nuevas plataformas audiovisuales a demanda.

Caída de ventas de diarios en el país
 

Sin embargo, los grandes diarios nunca han dejado de tener influencia. La manipulación y el control que evidencian en nuestros países, no sólo se perciben en ejemplos como el de Clarín, sino en un hecho reciente de la política brasileña, en el que el Grupo O Globo fue una pieza clave en el golpe blando contra Dilma Rousseff.

Metamorfosis

Una discusión sin saldar es si la prensa gráfica cometió un grave error al ofrecer la lectura gratis de su contenido digital en la red, sacrificando así su versión en papel. Ahora, con números en rojo, estudia las maneras de cobrar por ese acceso. Los diarios de referencia que consigan convencer a los lectores de la relevancia de su contenido tendrán más posibilidades de enfrentar un futuro que, irremediablemente, será digital.

Algunos de los que dan como seguro el fin de la prensa en papel, incluso, arriesgaron la fecha en que esto sucedería. Bill Gates, fundador de Microsoft, planteó que los diarios dejarían de existir antes del tercer milenio. Se equivocó.

“La actual crisis económica ha dado un nuevo impulso a la caída lenta, constante y aparentemente irreversible de la difusión de los grandes diarios”, asegura el periodista español, radicado en Brasil, Matías Martínez Molina.

“El descenso -agrega- es más acentuado en los países anglosajones, como Estados Unidos y Gran Bretaña y más suave en la Europa continental y Asia. Pero los periódicos de todas las regiones del mundo desarrollado están perdiendo lectores en sus ediciones impresas y han constatado una pérdida, aún mayor, de ingresos por publicidad. Su situación es realmente seria y su principal causa es la llegada de Internet”.

Los periódicos están perdiendo lectores en sus ediciones impresas y han constatado una pérdida, aún mayor, de ingresos por publicidad.

Para precisar el nuevo estado de cosas Martínez Molina sugiere no calificar la situación como una “crisis de la prensa sino de todos los medios de comunicación -televisión abierta y de pago, radio, revistas, libros, etc.- que están en el centro de una revolución provocada por la red y la banda ancha”.

“Nadie sabe -concluye- para donde van esos medios ni cuáles serán las consecuencias de esa revolución. Pero es indiscutible que todos ellos deberán cambiar profundamente sus estructuras para adaptarse a las nuevas tecnologías, ya que uno de los fenómenos actuales cada vez más evidente es la extraordinaria fragmentación de los mercados de la comunicación”.

Los nuevos reyes

Dos estudios realizados en mayo pasado por Pew Research Center en los Estados Unidos y por el Instituto Reuters de Estudios de Periodismo a nivel global, demuestran que los medios gráficos, sobre todo los diarios, continúan encogiéndose, en tanto aumenta el dominio de Facebook y las plataformas digitales.

En el trabajo de Reuters, más de la mitad de los entrevistados (50 mil personas de 26 países) dicen encontrar sus noticias en las redes sociales todas las semanas y cerca del 12 por ciento afirma que ellas son su principal fuente de información, con Facebook como líder. Este porcentaje casi se triplica en la franja etaria de 18 a 24 años.

“Según Reuters, los resultados son dramáticos, ya que en los 26 países vemos un escenario común de pérdida de empleos, recortes presupuestarios y objetivos no alcanzados, combinando la caída de los ingresos de los medios gráficos con la brutal economía digital en una tormenta perfecta”, explica el especialista brasilero José Eduardo Mendonça.

Lo que se observa –detalla el analista- es “una adopción mayor de plataformas online, en gran medida como suplemento de modos de transmisión, pero a menudo a expensas de la prensa escrita”.

El estudio de Pew Center muestra cómo los diarios estadounidenses perdieron rentabilidad por la conversión a lo digital. El año pasado “fue tal vez el peor para el sector desde la última recesión” e incluso los esfuerzos online de las empresas no ayudaron demasiado. La circulación de los diarios en papel y digital cayó 7 por ciento en 2015, la mayor baja desde 2010, consigna el relevamiento.

“El total de ingresos por publicidad descendió 8 por ciento y los empleos en el sector van desapareciendo, donde hubo una baja del 10 por ciento en 2014 y de casi el 40 por ciento desde 1994”, advierteMendonça.

El modelo de negocio de cobrar a suscriptores online, formato que inauguró el New York Times, no expone buen resultado, según el trabajo de Reuters. Ningún país de lengua inglesa investigado por el instituto tuvo una tasa de suscripción mayor que el 10 por ciento. En el Reino Unido, por ejemplo, no supera los siete puntos porcentuales.

Pew Research Center anota que “existe dinero que se produce en la web pero no por las organizaciones de la información”. Los gastos en publicidad digital crecieron 20 por ciento en 2015, llegando a 60 mil millones de dólares, “pero las empresas de periodismo escrito no fueron las más beneficiadas” ¿A dónde va ese dinero? A manos de gigantes como Google, Facebook o Apple.

No es difícil imaginar que el mayor daño causado a las empresas de noticias es la creciente pérdida de su participación en la torta publicitaria. Es aún peor. Para Pew Research Center, en la era pre digital “las empresas periodísticas controlaban los servicios y productos periodísticos desde el comienzo hasta el fin. Con el tiempo, compañías de tecnología como Facebook y Apple se tornaron parte integral, hasta dominante, en la mayor parte de esas operaciones”.

El resultado de este panorama, que ambas pesquisas confirman en la porción dominante del mercado global, es que cada vez más contenido es encontrado a través de Twitter, Facebook y You Tube o en “agregadores” como Google News y Apple News, lo que diluye las marcas de las empresas periodísticas. Las únicas conocidas serán, en definitiva, las plataformas digitales.

Cada vez más contenido es encontrado a través de Twitter, Facebook y You Tube o en “agregadores” como Google News y Apple News, lo que diluye las marcas de las empresas periodísticas.

La web es el mercado

En la Argentina ninguno de los principales matutinos porteños, mal llamados diarios nacionales, ha logrado mantener sus niveles de circulación. El caso más resonante es el de Clarín, que al proceso que venimos describiendo sumó pérdida de credibilidad producto de su “guerra” contra los gobiernos kirchneristas. Sin embargo, su capacidad de incidir en el escenario político revivió con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada.

Un informe de Diario sobre Diarios, indica que con sólo 231.727 ejemplares vendidos por día, 2014 fue el noveno año consecutivo en la caída de sus ventas y el peor de su historia, cuya marca más magra databa de 1959 con 281.936 ejemplares. Estos datos son precisos debido a que el Instituto de Verificación de la Circulación (IVC) cuenta desde 1958 con cifras del diario fundado en 1945 por Roberto Noble.

Números de la Cámara de Diarios y Periódicos Pymes de la Provincia de Buenos Aires (CADyPBA), también basados en la medición del IVC pero del período diciembre 2007-diciembre 2014, muestran que Clarín experimentó una caída promedio de ventas del 60 por ciento.

“Si bien el descenso de Clarín arrancó en 2005, la merma en sus ventas se tornó más pronunciada a partir de la ‘guerra’ (con el kirchnerismo)”, concluye Diario sobre Diarios en su relevamiento “Adiós al diario de papel”. La caída puede ser cuantificada. Entre 2008 y 2014 el diario perdió 150 mil lectores”, dice el mismo estudio.

El trabajo advierte que “el impacto de la tecnología y la migración de públicos del papel a la web es la razón permanente de fondo (del descenso de ventas). La misma web creó portales informativos -que no tienen diario papel, como Infobae yMinutouno- que terminan actualizando más rápido la agenda diaria, haciendo de los diarios en papel un soporte envejecido”.

“Es el comienzo del adiós al diario papel y la ratificación de que la web es el mercado. Sólo falta que algunos anunciantes y proveedores de publicidad comprendan que en la web se pauta por nichos, mucho más que en el mercado gráfico”, concluye el informe.

Este proceso se verifica también en otras variables. Jorge Déboli, titular de la CADyPBA, asegura que “la caída de la venta de papel es notoria, aunque el precio, por ser un commodity, Papel Prensa lo mantiene siempre en lo más alto ($9.186/TN neto de impuestos en abril pasado) aunque el precio internacional baje”.

Esta situación no es privativa de Clarín. “La Nueva (Provincia), hasta principios de los ‘90, vendía 40 mil ejemplares, y promediando la primera década del siglo XXI, había caído a 12 mil ejemplares, un 70 por ciento”, cuenta Déboli, para quien “en los diarios porteños y de las ciudades capitales la caída en la venta de ejemplares afecta principalmente a los nuevos lectores (generación X e Y), a quienes los contenidos y el soporte papel no los atrae”.

Una prueba concreta de este relato, se vivió este último fin de semana con la nueva versión impresa del diario bahiense fundado en 1898. La Nueva Provincia en papel comenzó a circular solo tres días a la semana, los de mayor venta, sábados, domingos y lunes.

Lo que no mata, fortalece

La revolución digital y las nuevas tecnologías no sólo reconfiguraron el mapa del poder sino que lo revistieron de una nueva simbología. Allí donde reinaba el diario, el papel y la palabra escrita hoy lo hacen las autopistas informáticas, los grandes productores de contenidos audiovisuales y los “tanques” de Internet.

En este contexto al grupo Clarín ya no le alcanza con haber editado el diario más leído en lengua hispana ni con la capacidad, en gran medida intacta, de su diario de papel para fijar agenda e incidir en la discusión pública nacional.

Por eso ahora, quizás más que nunca, necesita de su alianza con el Estado para afianzarse como grupo económico, diversificándose tanto dentro como fuera del universo de la comunicación (agro negocios, telecomunicaciones, Internet, industria editorial).

La caída en las ventas del diario en papel no supone una disminución de éstos en la capacidad de fijar sentido.

El docente universitario Miguel Croceri, en este mismo portal, denunció la triple alianza entre el gobierno nacional, la cabeza del Poder Judicial y el Grupo Clarín. Luego de años de una tarea de deconstrucción del gobierno encabezado por Cristina Fernández, el mayor grupo mediático del país influye cotidianamente en las principales decisiones gubernamentales.

“Señalar a esa triple alianza como el corazón del gobierno actual es una interpretación parcial pero verificable en los hechos”, señala Croceri. Y arguye: “Macri toma decisiones desde la autoridad ejecutiva estatal, Magnetto manipula a la opinión pública, y Lorenzetti convalida jurídicamente. Los tres comparten el poder”.

En definitiva, la caída en las ventas del diario en papel no supone una disminución de éstos en la capacidad de fijar sentido. Este nuevo escenario, dominado por cambios vertiginosos en todo el universo de las tecnologías de la información y el conocimiento, obliga a pensar nuevas estrategias por fuera de la lógica de quienes piensan la comunicación como una mercancía.

Sin pluralidad de voces y contenidos, sin un acceso a la información y a las plataformas que la contienen y la producen, será cada día más difícil afirmar que vivimos en una sociedad democrática.

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